“Inteligencia Natural"

DV.- Artículo de opinión por Bruno Ruiz Arrúe, Socio Director de NORGESTION.

Hoy nadie duda de que la inteligencia artificial (IA) está irrumpiendo en la sociedad como una primera ola que anticipa la llegada de un tsunami para transformar el mundo. Su capacidad para dar respuestas abarca todos los ámbitos de la sociedad: la medicina, la energía, la educación, la ingeniería, la economía… todo se verá impactado. Esta tecnología deberá contribuir a dar respuesta a algunos de los grandes retos de la humanidad, como las enfermedades, el hambre o el deterioro medioambiental, e impulsará el progreso social.

Sin embargo, en las últimas semanas hemos leído bastantes declaraciones sobre los peligros que puede ocasionar una inteligencia artificial descontrolada. Estas advertencias, justificadas por alguna experiencia donde la IA ha rebasado su ámbito de actuación, han sido formuladas por científicos, ejecutivos e incluso algunos propietarios de grandes compañías ligadas a la inteligencia artificial. Con más o menos contundencia, han manifestado cierto temor ante consecuencias indeseadas o han sugerido la necesidad de ralentizar su desarrollo o de imponernos nuevas reglas de juego.

Tal vez convenga escuchar a la inteligencia «natural» para saber qué nos dice sobre la inteligencia artificial, sopesando tanto oportunidades como riesgos. Así, resulta oportuno recoger las reflexiones de algunas mentes cualificadas y voces autorizadas que han querido aportar su visión sobre esta cuestión.  “Genesis” es un libro escrito a tres manos por H. Kissinger/ E. Schmidt/C.Mundie en 2024. El que fuera Secretario de Estado de EEUU, ya nonagenario, se atrevió a escribir este libro con la ayuda de dos prestigiosos científicos de Google y Microsoft. Sin poner en duda que esta superinteligencia está abriendo las puertas a una nueva era para la humanidad, también señalan los peligros que puede acarrearnos.

Apuntan a un primer problema de naturaleza política al estar configurándose nuevos mapas de poder. Hoy existen multinacionales que tienen más poder que muchos estados soberanos y que son capaces de influir y manipular a los ciudadanos. A menudo, la legislación y el control sobre estas empresas llegan tarde y resultan ineficaces en las sociedades democráticas. En los regímenes autoritarios la situación no es mejor, las nuevas tecnologías contribuyen todavía a reforzar aún más el sometimiento y control de sus ciudadanos.

Un segundo riesgo está ligado con la integración de esta superinteligencia en la aplicación militar. El peligro de una guerra algorítmica -donde se analizan datos, detectan amenazas y ejecutan ataques sin la debida supervisión humana- puede acarrear consecuencias catastróficas para la humanidad. Y Kisinger sabía de lo que hablaba al haber vivido en primera persona la “guerra fría” y el riesgo de una escalada nuclear irreversible.

En la misma dirección, pero con una visión más humanista, la encíclica de Leon XIV, “Magnifica Humanitas”, reflexiona sobre tres dimensiones de la inteligencia artificial que pueden afectar al ser humano en lo relacionado con la verdad, la libertad y el trabajo. Respecto a la verdad, advierte del riesgo de desinformación y manipulación de la sociedad por aquellos que alimentan noticias falsas o prometen un paraíso tecnológico que aleja al hombre de la verdad y el bien con el riesgo de una deshumanización de la persona y un falso progreso para la sociedad.

En cuanto al trabajo, advierte del peligro de supeditar éste a los esquemas de una tecnología que imponga una visión basada exclusivamente en la productividad, con el riesgo de desnaturalizar el trabajo, destruir empleo sin generar nuevas oportunidades o fomentar una polarización salarial desigual. Esta “cuarta revolución” sería desacertada si solo aporta una “inactividad” ociosa y forzada para mucha gente con un empobrecimiento humano y cultural en lo que denomina una “regresión antropológica”.

Finalmente, respecto a la libertad advierte del riesgo de una nueva esclavitud derivada de una economía digital que contribuya a la explotación de las fragilidades humanas mediante técnicas de dependencia generadas en plataformas digitales que hacen al hombre menos libre (adicción a las pantallas, fomento del consumo o esclavitud de las redes sociales). Aunque aparentemente no exista coerción externa puede convertir al hombre en un esclavo del consumo y la tecnología.

En el umbral de una revolución tecnológica imparable, conviene escuchar a quienes nos recuerdan la otra cara de la moneda. La humanidad —y en especial quienes deciden el rumbo de la superinteligencia— tiene la obligación de reflexionar. El desafío radica en mitigar los efectos negativos para que esta inteligencia “fabricada” no se convierta en un Frankestein fuera de control. Solo así, en los albores de esta cuarta revolución industrial, la tecnología desplegará su verdadero potencial para que podamos decirnos a nosotros mismos lo que el astronauta Amstrong dijo en la Luna: “un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”.

Descargar archivo
Descargar archivo 2
Visite nuestra página de Executive Interim Management.
Contenido relacionado que podría interesarte
Compartir artículo

Apúntate a nuestro blog de Noticias y Conocimiento

Te has suscrito correctamente.
Algo ha fallado. Por favor, inténtelo de nuevo pasados unos minutos.
By clicking on”Accept all cookies“, you accept the storage of cookies on your device to improve site navigation, analyze site usage and assist in our marketing efforts. Consult our Privacy Policy for more information.